sábado, 25 de enero de 2014

CAMBIO DE HABITOS


10 Sugerencias para Cambiar Hábitos

Cada uno de nosotros tiene cientos de hábitos que practicamos inconscientemente cada día. Muchos de ellos son útiles, como poner las llaves en el mismo lugar todos los días, practicar la gratitud cuando me levanto, o tener ciertas rutinas para prepararse a la mañana. Otros hábitos son los que la mayoría de la gente quiere cambiar, como comer en exceso, no elegir comida saludable, no hacer ejercicio, o dejar de fumar. Pensar negativamente también es un habito mental que puedes aprender a cambiar. Habrás escuchado la expresión, "cambia tu pensamiento, cambia tu vida". ¡¡ Es cierta !!
1. Identifica un habito que quieras cambiar. (Una pista: Mas que un cambio gigante, como 'comer sano', o 'hacer mucho ejercicio', se especifico) Enfócate en cambios mas pequeños que se puedan construir de a uno a la vez. Por ejemplo, da una pequeña caminata a la hora del almuerzo o elije una manzana en vez de golosinas como tentempié.
2. ¿Te criticas mentalmente por tener un 'mal' habito? ¡Para de criticarte ahora mismo! Criticarte o sentirte culpable en realidad hace que el habito QUEDE en su lugar. Lo que resistes, persiste. Cambia tu pensamiento. en vez de criticarte, acéptate con el habito, sabiendo que quieres cambiarlo. Patricia aprendió esta sugerencia hace muchos años atrás cuando estaba tratando de dejar de fumar. ¡¡Trato muchas veces y fallo!! Se enojo con ella misma por no ser capaz de 'controlar' este habito. Finalmente, dejo de tratar y solo se acepto como fumadora. Unos pocos días después, dejo casi sin esfuerzo. Mientras recorres el camino de cambiar tus hábitos, si se te 'escapa' algo, mírate en el espejo y decite "Esta Bien". Luego vuelve a la practica.
3. Desarrolla conciencia sobre tus patrones de hábitos. Si fumas y quieres dejar, fíjate que 'dispara' querer fumar. Si quieres comer menos, fíjate que te provoca comer, incluyendo como te sientes. Si quieres hacer mas ejercicio, se conciente de las excusas que pones de porque no tenes el tiempo para hacerlo.
4. Escribe las razones de PORQUE quieres cambiar el habito. Léelas todos los días para motivarte.
5. Usa intenciones, metas, y afirmaciones para respaldar el cambio. Una intención te ubica en una dirección. 'Quiero dejar de fumar'. Los balances que mucha gente hace al comienzo del año son intenciones reales para el cambio. Una meta es especifica y mensurable. 'Pierdo 5 kilos en las próximas 4 semanas'. Una afirmación marca que ya has alcanzado tu meta y cambia tu mente subconsciente para instalar el habito nuevo. 'Estoy tan feliz de estar comiendo sano y disfruto mucho de mis nuevas elecciones' Estas tres aproximaciones te ayudaran a cambiar.
6. Guarda tu decisión de cambiar tu/s habito/s para tu privacidad si es posible. Si dijiste que ibas a dejar de fumar y luego tus amigos te ven fumando, podrían hacer comentarios negativos. ¡Esto no te ayuda a cambiar el proceso!
7. Escribe afirmaciones que apoyen el cambio que quieres lograr. Por ejemplo, si estas cambiando pautas de pensamiento negativas, podrías afirmar, 'Fácilmente elijo pensamientos positivos que me nutren'. Si estas cambiando tus hábitos de comida o ejercicio, escribe afirmaciones que marquen con entusiasmo las nuevas conductas que quieres lograr.
8. Tomate algún tiempo de tranquilidad para escribir en tu cuaderno una carta de despedida a los hábitos que quieres cambiar. Date cuenta cuanto te han servido en algún punto, y ahora es tiempo de dejarlos ir.
9. Tomate algunos minutos todos los días para visualizarte con los nuevos hábitos. Imagínate como te sientes, como te ves, que te dicen tu familia y amigos, etc. Imaginándote con los nuevos hábitos, estas creando esa realidad en tu mente subconsciente. Esta técnica es muy poderosa.
10. Recompénsate a lo largo de este camino. Mírate en el espejo y ¡date gracias por hacer el esfuerzo de cambiar! Compra algo especial (que este dentro de tu presupuesto!)

Patricia and Rick 
© Heart Inspired Presentations, LLC, 2009

LONGEVIDAD

Por el Dr. Mercola
"Durante años, no tome medicamentos en absoluto. Creo que no sirven de mucho y la mayoría de las veces los médicos nos utilizan como conejillo de indias." - Consejo de un Centenario, Cerdeña, Europa


¿Quiere llegar a vivir hasta los 100 años? ¿Qué dice de 110 o incluso 120? Estadísticamente, mientras más joven es, mayores son las probabilidades de lograr esa edad- cada vez se sabe más sobre esto.
Incluso existe una gran probabilidad de que la esperanza de vida sea de más de 150 años, esto será posible en las próximas décadas gracias a las mejoras en las impresiones 3D, las células madre y la nanotecnología.
Pero cuando se trata de comprender la complejidad de la longevidad humana y todos los factores que determinan la esperanza de vida, todavía hay muchas cosas que no entendemos. Los investigadores tienen la ventaja de un grupo creciente de centenarios y súper centenarios. Los súper centenarios son esos raros individuos que viven más de 110 años.
Pero los datos demográficos están creciendo. Y la buena noticia es que la mayoría de los centenarios y súper centenarios se encuentran bastante sanos hasta en el último minuto de vida. Las investigaciones nos dicen que mientras más edad, más tarde se presentan las enfermedades degenerativas y las alteraciones cognitivas.1 Aquí están algunos hechos interesantes sobre los centenarios- que en la actualidad representan al segmento de la población estadounidense de mayor crecimiento:2
  • Se espera que un cuarto de los niños nacidos en la actualidad vivan más de 1003 años, mientras que sólo uno de 26 bebés llegarán a la marca del siglo4
  • Existen entre 96,000 y 105,000 centenarios viviendo en los Estados Unidos y cerca de 12,640 en el Reino Unido5
  • Las investigaciones indican que el número de centenarios estadounidenses se ha duplicado cada década a partir de 1950, y se espera que para el 2050, el número de centenarios viviendo en los Estados Unidos supere el millón
  • Hay cerca de 65 súper centenarios verificados vivos en la actualidad, pero una cantidad extraoficial marca cifras tan altas como los 3506, 7
  • Aproximadamente ocho de cada nueve centenarios son mujeres, un 19 por ciento utiliza teléfonos celulares, un 12 por ciento utiliza el internet y un tres por ciento a participado en citas en línea

¿Cuál Es Su Secreto?

Las explicaciones científicas para la longevidad siguen siendo imprecisas. Los investigadores que estudian a los centenarios están de acuerdo con que: no hay un patrón específico.
Parece haber una relación entre la longevidad y la edad en la que su madre da a luz. Los investigadores del Centro sobre el Envejecimiento de la Universidad de Chicago encontraron que si la madre tenía menos de 25 años al momento de dar a luz, las probabilidad de llegar a los 100 años se duplican en comparación de una persona cuya madre tuviera más de 25 años al momento de dar a luz. Lo que me da mucho gusto, ya que mi madre tenía tan sólo 19 años cuando me tuvo. 
Se supone que esto tiene algo que ver con la solidez de los óvulos de una mujer a través del tiempo, pero este es sólo un factor potencial entre muchos otros. De acuerdo con un médico israelí, Nir Barzilai del Instituto de Investigación del Envejecimiento del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York:8
“No existe un patrón. Las recomendaciones habituales para una vida sana- no fumar, no tomar, hacer ejercicio, una alimentación balanceada y mantener el peso bajo control- aplican para todos nosotros, la gente promedio. Pero no para ellos. Los centenarios están  en una clase propia.”
Basado en años de información obtenida de estudios en centenarios, Barzilai señala que cuando se analizó la información de su grupo particular de centenarios, a los 70 años:
  • El 37 por ciento tenían sobrepeso
  • El 8 por ciento eran obesos
  • El 37 por ciento eran fumadores (durante un promedio de 31 años)
  • El 44 por ciento reportó hacer poco ejercicio
  •  El 20 por ciento nunca hizo ejercicio
A pesar de esto, los centenarios como población tienen tasas 60 por ciento más bajas de enfermedades cardíacas, derrame cerebral y presión arterial alta.9 La depresión y otras enfermedades psiquiátricas son casi inexistentes. Barzalai se apresura a enfatizar que no se debería pasar por alto la importancia de tomar buenas decisiones para llevar un estilo de vida saludable (como mantener los niveles de insulina bajos). Él explica:
“Los cambios actuales en el estilo de vida, realmente ayudan a determinar si una persona muere a los 85 o antes de los 75 años. Pero con el fin de llegar a los 100 años, necesita tener una composición genética especial. Estas personas envejecen de manera diferente. Lentamente. Terminan muriendo de las mismas enfermedades que nosotros- la diferencia es que ellos lo hacen 30 años después y por lo general de forma rápida, sin tener que sufrir tanto tiempo.”

Qué Dicen los Centenarios

La mayoría de los centenarios no sienten su edad cronológica, en promedio, informan sentirse 20 años más jóvenes. También tienden a tener actitudes positivas, ser optimistas y tener entusiasmo por la vida. ¿Estas características de personalidad y la visión del mundo podrían desempeñar un papel más importante que la genética, la alimentación o el ejercicio?
Una manera de determinarlo es preguntándoles a los centenarios sobre su forma de ver el mundo, lo que valoran y a que le atribuyen su longevidad. ¿Cuáles son sus secretos para envejecer sanos? Estas personas representan siglos de sabiduría que no deberían ser ignorados. Así que eso es lo que están haciendo los investigadores actualmente- explorando las mentes de los centenarios. Independientemente de qué entrevista lea, aquí es donde realmente surgen los patrones. En las entrevistas y encuestas con los centenarios, los siguientes temas surgen una y otra vez cuando se les pide explicar la razón por la que viven tanto tiempo:10
Mantener un actitud positivaComer bien
Hacer ejercicio de forma moderada (la mayoría reportaron realizar actividades básicas como caminar, andar en bici, hacer el jardín, nadar, etc.)Vivir sanamente (sin fumar o tomar en exceso, etc.)
Ser independienteFamilia
“Buenos Genes”Amigos
Mantenerse activos mentalmente y siempre aprender algo nuevoFe/espiritualidad

Receta: Felicidad

Las personas felices viven más- un 35 por ciento, de acuerdo con un estudio.11 Otro estudio encontró que la felicidad y la alegría mejoran la salud y aumentan la longevidad.12 Otros estudios demuestran que las personas optimistas viven más tiempo que las personas pesimistas.13 Por lo que no es una sorpresa que los centenarios sean un grupo de personas felices y optimistas. Los pensamientos positivos y las actitudes, de alguna manera, parecen hacer cosas en el cuerpo que fortalecen el sistema inmunológico, aumentan las emociones positivas, disminuyen el dolor y alivian el estrés. De hecho, se ha demostrado científicamente que la felicidad puede alterar sus genes.
Un equipo de investigadores de la UCLA mostró que las personas con un profundo sentido de felicidad y bienestar, tuvieron menores niveles de la expresión de genes inflamatorios y una respuesta de anticuerpos y antiviral más fuertes.14 Esto entra en el ámbito de la epigenética- cambiar la forma en que funcionan los genes, activándolos y desactivándolos.
Parte de su longevidad podría depender del ADN con el que nació, pero una mayor parte depende de la epigenética- sobre la cual tiene mayor control. Sus pensamientos, sentimientos, emociones, alimentación y otros factores de estilo de vida influyen en la epigenética cada minuto del día, desempeñando el papel principal en el envejecimiento y las enfermedades.15 Tal vez no es tan importante evitar un helado ya que se siente feliz al comerlo… ¡al menos, de vez en cuando!

Cuatro Nutrientes Que lo Ayudarán a Alcanzar la Marca del Siglo

El hecho de que usted puede manipular sus genes por medio de la felicidad no quiere decir que puede pasar por alto los factores de estilo de vida, ya que eso sería algo imprudente. Los fundamentos básicos siguen siendo importantes- la alimentaciónel ejercicioel sueño, etc. Las investigaciones sugieren que la alimentación moderna cada vez es más baja en cuatro nutrientes importantes que tienen un impacto directo en el envejecimiento y nuestros cerebros están sufriendo gracias a esta situación. Si usted tiene la esperanza de llegar a ser un centenario sano y feliz, entonces debe encargarse de lo siguiente:16
  • Vitamina D
  • DHA
  • Folato
  • Magnesio

Vitamina D

La lista de los  beneficios de la vitamina D es sorprendentemente larga, beneficios que incluyen la ayuda que brinda a su cerebro al combatir el daño causado por los radicales libres, que ayuda a prevenir el deterioro cognitivo. Cuando se trata de vitamina D el factor importante es el nivel sérico, que debería estar entre los 50-70 ng/ml durante todo el año y la única manera de determinar esto es por medio de un análisis de sangre.
Su piel produce vitamina D en respuesta a la luz ultravioleta. La exposición al sol y las camas de bronceado seguras son los mejores métodos para aumentar su vitamina D. Sin embargo, los suplementos de vitamina D3 pueden ser utilizados en caso de ser necesarios. La mayoría de los adultos necesitan cerca de 8,000 UIs de vitamina D3 por suplemento, también necesita asegurarse de obtener suficiente vitamina K2, ya que estos dos nutrientes trabajan en conjunto para asegurar que el calcio sea distribuido en las áreas apropiadas en su cuerpo.

DHA (Ácido Docosahexaenoico)

El DHA es una grasa omega-3 que desempeña un papel muy importante para mantener las membranas celulares sanas, flexibles y resistentes al estrés oxidativo, lo que disminuye la inflamación. La inflamación crónica es un factor clave en muchas enfermedades degenerativas, incluyendo la demencia. Los niveles bajos de DHA han sido relacionados con la depresión, la pérdida de la memoria e incluso con un aumento de hostilidad, lo que refleja la importancia de una función cerebral óptima.
La alimentación estadounidense está compuesta por muchas grasas omega-6 y pocas grasas omega-3 debido a la fuerte dependencia a los alimentos procesados. Usted puede aumentar su DHA consumiendo más pescados como el salmón y las sardinas, pero en la actualidad la mayoría del pescado está contaminado con mercurio y otros compuestos tóxicos, por lo que prefiero tomar un suplemento de omega-3 de alta calidad como el aceite de kril.

Folato (Vitamina B9)

El folato ayuda a prevenir la depresión, los trastornos compulsivos, la atrofia cerebral y otros problemas neurológicos. La deficiencia de folato se correlaciona con los problemas de la memoria, la lentitud de los procesos mentales y el deterioro cognitivo en general, particularmente en las personas mayores. Su cuerpo también necesita folato para producir glóbulos rojos. Se cree que la deficiencia de folato provoca niveles elevados de homocisteína, que puede ser uno de los factores principales de las enfermedades cardíacas y el Alzheimer. Sin embargo, estudios recientes podrían refutar esa idea.17
Muchas veces, las personas confunden el folato con el ácido fólico y es importante conocer la diferencia. El folato es una forma natural de la vitamina y contienen todos los isómeros que su cuerpo necesita para un funcionamiento óptimo. El ácido fólico es la forma sintética de la vitamina que es utilizada en la mayoría de los suplementos y alimentos fortificados.
Siempre es mejor aumentar los niveles de folato por medio de su alimentación, a diferencia del consumo de alimentos “enriquecidos” o tomar multivitamínicos. Los alimentos ricos en folato incluyen a las yemas de huevo, semillas de girasol, espárragos, aguacates, brócoli, coliflor, albahaca, perejil y vegetales verdes como la lechuga romana, nabo, col y espinaca.18 Si piensa que necesita un suplemento, asegúrese de que la etiqueta diga “folato”, en lugar de ácido fólico, ya que esto sugiere que fuentes alimenticias fueron utilizadas.

Magnesio

El magnesio también desempeña un papel muy importante en los procesos de desintoxicación del cuerpo y por lo tanto es importante para ayudar a prevenir el daño causado por las sustancias químicas ambientales, los metales pesados y otras toxinas. Incluso el glutatión, considerado por muchos como el antioxidante más poderoso de su cuerpo, necesita del magnesio para su síntesis. Pero este importante mineral también ayuda a su cerebro.
El magnesio actúa como amortiguador entre las sinapsis neuronales, particularmente con las involucradas con las funciones cognitivas (aprendizaje y memoria). El magnesio “se sienta” en el receptor sin activarlo, protege el receptor de la activación excesiva por otros neuroquímicos, especialmente el glutamato. El glutamato es la “excitoxina”, que puede dañar su cerebro si se acumula y el magnesio ayuda a evitar esta acumulación. Esta es la razón por la que muchas veces el magnesio es promocionado como un nutriente “calmante”.
Buenas fuentes de magnesio son los alimentos orgánicos enteros, especialmente los vegetales de hoja verde oscura, las algas, las semillas secas de calabaza, el cacao sin azúcar, las semillas de lino, la mantequilla y el suero. Si decide añadir un suplemento de magnesio, hay muchas formas que pueden confundirlo un poco. El tipo más nuevo, llamado treonato de magnesio, es particularmente bueno debido a su capacidad para penetrar las membranas celulares y cruzar la barrera hematoencefálica, que es importante para preservar un buen funcionamiento cognitivo a medida que envejece.

El Envejecimiento Saludable Es Todo Un Paquete

No existe una varita mágica cuando se trata de envejecer sanamente. En términos generales, mientras mejor trate a su cuerpo a lo largo de su vida, mejor será su experiencia al envejecer. Para la mayoría de las personas, la idea de envejecer, no es algo agradable porque para muchos envejecer es sinónimo de achaques y molestias, olvidos y soledad. Es inevitable envejecer, pero por mi experiencia personal le digo que esto no necesita ser algo malo.
Ahora, me estoy acercando a mi cumpleaños número 60, pero estoy más fuerte que nunca y vivo cada día al máximo. Tal vez corría más rápido cuando era más joven, pero no cambiaría eso por lo que tengo ahora, músculos fuertes, flexibilidad y conocimiento. Usted también puede lograr el bienestar, tanto físico como mental, a cualquier edad. De hecho, para mí en muchas maneras,  la vida mejora con los años.

Fte: salud integral 

viernes, 24 de enero de 2014

EL DINERO


Todos hemos escuchado la advertencia, "es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de Dios" (1) Desde un punto de vista bíblico, el dinero -o al menos el amor al dinero- es la raíz de todo mal. Pero, ¿por qué?
Desde un punto de vista espiritual, el dinero y el materialismo son ilusiones que esconden la verdadera naturaleza y significado de la vida. Si nuestro verdadero propósito involucra el recordar y vivir un viaje sagrado que lleva hacia la conciencia continua de la presencia de Dios, entonces la obsesión con la riqueza y las posesiones nos puede perder.

Dicho esto, podemos darnos cuenta que algunos de los seres más avanzados espiritualmente que han caminado por la Tierra, también han estado entre los individuos más acaudalados de sus culturas (Saint Germain y José de Arimatea vienen a la mente.) Así que siento que el concepto del dinero se clarifica, si podemos comenzar a percibirlo como energía. Cuando lo ponemos en ese contexto, el dinero es un "flujo de energía" similar a la energía de Fuerza de Vida -prana o chi- y que no es espiritualmente diferente de la energía cinética o atómica, de la electricidad, el calor, o cualquier otra fuerza natural.

Como con todas las formas de energía, el flujo de dinero sigue las Leyes de la Creación. Y como con todos los flujos de energía, el equilibrio es la clave. Los aparatos eléctricos sólo funcionan con el flujo de corriente apropiado. Demasiado, y los cables y el equipo se queman; muy poco, y nada funciona. Es lo mismo con el calor que nos mantiene calientes y confortables. Demasiado, y nos quemamos; muy poco, y nos congelamos.

Pero, ¿qué es "demasiado" para un ser humano? Como con todas las otras formas de energía, la respuesta a esto es una cuestión individual, dependiendo en la función y propósito en la Vida. La cantidad apropiada de calor para hacer nuestros hogares confortables, sería deplorablemente inadecuada para hacer herraduras para caballos. La cantidad de electricidad que una cámara digital utiliza, sería como una gota de agua en una cubeta para operar un refrigerador. La cantidad de dinero que es apropiada para otro, es algo que no podemos juzgar. Sólo lo podemos determinar para nosotros mismos.

Pero existe un criterio que podemos aplicar al dinero, como a todas las formas de energía, y esto es que debe fluir. Así como experimentamos la insuficiencia de chi en el cuerpo como enfermedad, también experimentamos el flujo insuficiente de dinero como carencia. En nuestra cultura moderna, la carencia de flujo de energía financiera generalmente se convierte en una forma de estrés que nos puede distraer de nuestro camino. Pero la situación inversa es igualmente dañina. Demasiado chi, bloqueado y concentrado, lleva a la enfermedad en el cuerpo. Y el dinero que es acumulado con miedo porque no tendremos suficiente, también lleva a una condición de malestar espiritual.

Cuando estamos en equilibrio con el dinero, confiamos plenamente en que cualquier cosa que necesitemos será proveída. No tenemos miedo de gastar dinero en nosotros mismos o para ayudar a otros. El dinero en sí mismo no es el problema. Nosotros hacemos lo que venimos a hacer aquí, sabiendo que los recursos fluirán a nosotros y a través de nosotros.

Así que la clave parece ser la realización de que la abundancia, como el amor, existe en una medida apropiada tan pronto como liberamos los miedos en torno a ella. Como el amor, el dinero simplemente fluye hacia nosotros conforme lo necesitamos y fluye desde nosotros conforme buscamos crear paz y belleza a nuestro alrededor, para nosotros y para otros. Con la facilidad y entendimiento que nacen de la fe en nosotros mismos y en el Creador, nuestra vida financiera puede convertirse en la manifestación de todo lo que es bueno.
En amor y servicio,
.

(1) Mateo 19:24. Lo que algunos dicen sobre este pasaje controversial, es que el Ojo de la Aguja era una puerta en Jerusalén por la un camello apenas podía pasar, con lo que Jesús quiso decir que era difícil pero no imposible, que un hombre rico entrara al cielo. Otros aseguran que no existe tal puerta y que el pasaje significa que debemos renunciar a nuestras posesiones materiales para ser merecedores del cielo. Una tercera posibilidad es que Jesús quiso decir exactamente lo que dijo. Como tenemos que dejar nuestras posesiones atrás, en realidad es literalmente imposible que un hombre rico entre al Reino de los Cielo.

DINERO RIQUEZA Y POBREZA EN LA ERA DE ACUARIO POR EL MAESTRO OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV



22 de Marzo de 1962
EL ORO Y LA LUZ
El dinero no es la causa de todo tipo de seducciones como se cree en general. Una parte del hombre, encuentra a través del dinero el medio de expresar sus apetencias. Suprimid el dinero, poned cualquier cosa en su lugar, en tanto el hombre esté lleno de debilidades, de deseos inferiores, de pasiones, cualquier cosa que hagáis, obtendréis el mismo resultado. No es pues el dinero el culpable, sino el hombre que no está iluminado y que no sabe cómo tratarlo, cómo servirse de él, ni por qué razón y con qué fin. El dinero, en sí, no es ni bueno ni malo, es neutro. Es un medio formidable en las manos de cualquiera, esto es seguro, y por tanto da la posibilidad de destruir a la gente o bien de salvarla. La cuestión está pues en saber cómo considerar el dinero ... Es un medio formidablemente poderoso, porque los humanos le han dado un valor; pero un buen día pueden quitarle este valor, darlo a cualquier otra cosa, y empezará la misma historia, las mismas tragedias, las mismas seducciones, los mismos subidas... ¡ O las mismas caídas! Puesto que los humanos han dado valor al dinero y este valor permite la satisfacción de una cantidad de necesidades, todos se concentran en este medio para procurarse aquello que necesitan; es normal, es natural. Solamente que por lo menos hay que saber cómo considerar el dinero. Cuántas veces os lo he dicho: tomad el dinero, metedlo en la caja fuerte o en vuestro bolsillo, ¡pero jamás en vuestra cabeza! Porque es como una cortina, como una pantalla opaca que os impedirá ver con claridad. Si os lo ponéis ante vuestros ojos como un ideal a alcanzar a cualquier precio, si os lo metéis en vuestra cabeza como un guía, os dará malos consejos y os perderéis ; no veréis jamás las buenas cualidades de los humanos, no seréis ni delicados, ni generosos, ni indulgentes, os volveréis duros, implacables, crueles. Pero no tener dinero, tampoco es bueno. Algunos, para ser espiritualistas, han querido vivir en la miseria y se han convertido en una carga para la sociedad, gente inútil, ¡ lo cual no es un ideal! En tanto que estemos en la tierra y que las cosas estén organizadas como lo están hasta ahora, se necesitará dinero. Quizás en el futuro habrá más dinero, la moneda será el amor; sí, porque el amor es una moneda superior al oro. Pero aún es pronto para que la humanidad llegue a estas concepciones, y puesto que el dinero existirá· aún durante cierto tiempo, será necesario aprender a pensar correctamente sobre este asunto, para no caer nunca en las seducciones. Hay que saber cómo considerar las cosas, eso es todo. No es malo tener dinero. ¿Cómo ayudaréis a los demás si no tenéis dinero? Tenéis amor en el corazón, está bien, pero materialmente nada podéis hacer para los demás si sólo tenéis vuestro amor... Estoy a punto de hablaros como si os debiera persuadir, pero no debo preocuparme en cuanto a eso, está muy clareen vuestras cabezas: todos" vosotros estáis de acuerdo en que hay que tener dinero. Sí, pero la cuestión está en cómo comportarse con el dinero, en cómo empleado. Si dais dinero a alguien que no domina sus pensamientos, sus sentimientos, sus deseos, lo primero que hará será usado para abusar de él hasta arruinarse. Con este dinero va a destruir a todos sus enemigos, obtener todas las mujeres, etc. La cuestión no está en el dinero, éste sólo os da la posibilidad de satisfacer vuestros deseos, y si hay malos deseos en vuestro corazón, no es el dinero el culpable de esto. Tomad cualquier cosa, el petróleo, el carbón, el gas... Podéis disponer de ellos para destruir o para construir. Y si los utilizáis mal, no son estos objetos los culpables, sino vosotros que no tenéis nada bueno en vuestro corazón. La conclusión que podéis sacar es que primeramente debéis transformaros a vosotros mismos para llegar a serviros del dinero y de todo lo demás, sólo para vuestra elevación y para el bien de la humanidad. El día en que lo logréis, aunque tengáis muchos millones, no sucumbiréis, no caeréis en el infierno, sólo realizaréis las obras sublimes que soñasteis siempre. No hay que dar dinero a la gente débil, pasional, eso se entiende. Pero si dais dinero a los Maestros o a los Iniciados, sólo harán el bien. Así pues, es el hombre el que debe mejorarse, y dejar que el dinero desempeñe el papel que le toca; e1 dinero no es degradante. Cuántas veces he oído a la gente lamentarse: «Ah, el dinero es la causa de todas las desgracias.» Hablan así cuando no lo tienen, todo es distinto cuando lo tienen. Así pues, ante todo son estúpidos al no ver la verdadera causa de las desgracias. Y en segundo lugar son deshonestos. ¡Dos defectos terribles! Hay que decir solamente: « ¡Ah! el dinero es muy, muy necesario, maravilloso ¡pero con la condición de que no me arrodille nunca ante él!» Si sólo os concentráis en el dinero, sacrificáis todo lo que hay de hermoso en vosotros. E incluso cuando lo tengáis, habréis destruido ya las mejores cualidades que os permitirían sentir las alegrías y los placeres que la riqueza puede procurar. No los sentiréis más. Es esto lo peligroso: tendréis todo lo que querréis, pero os sentiréis desgraciados, porque habréis destruido en vosotros las mejores sensaciones, algo que hacía que todo lo que gustabais, tuviese los sabores más exquisitos, más sutiles. Esta es la gran desgracia: tener las posibilidades de obtenerlo todo, de saborearlo todo, y ya no sentir placer por ello. Naturalmente, es terrible no tener ni dinero, ni nada. Pero si hay que escoger entre las dos situaciones: poseerlo todo y haber perdido la capacidad de apreciar las cosas, o por el contrario no tener nada y conservar el buen gusto, es preferible la segunda, porque cuando tenéis paladar, con lo más insignificante que cae en vuestra boca, estalláis de alegría y de felicidad. Si hay que escoger, hay que escoger el buen gusto, porque el buen gusto está también unido a la salud. Naturalmente, es mejor tener las dos cosas: el dinero y el buen gusto. Si veo a alguien que está interesado en darme dinero, os aseguro que no voy a enfadarme. Pero no he consagrado mi vida a tener dinero; si me viene no lo rechazo, ya os lo he dicho, no lo desprecio, ¡pero abandonar mi trabajo para ir a buscarlo, no! Poder conservar el buen gusto, esto es lo esencial. Pero este gozo de las cosas, sólo lo puede dar la luz. Cuando encontréis la luz, cualquier cosa que hagáis: que comáis, que trabajéis, que os paseéis, sentiréis que todo adquiere un gusto especial, delicioso. Si no trabajáis con la luz, si no entendéis lo que es la luz, no comprendéis nada de la vida. Todo está contenido en la luz; ella es la que ha creado el mundo, ella es la causa del universo. La luz es un espíritu, un espíritu que viene del sol... Cada rayo es una fuerza formidable que penetra por todas partes en la materia y trabaja sobre ella. Si hay un campo a profundizar, es el de la luz: lo que es, cómo trabaja y cómo debemos trabajar también nosotros con ella. El que abandona la luz para ocuparse del dinero, de los negocios, no está en el buen camino, porque el oro que buscano es otra cosa que la condensación de la luz. Sí, el oro es una condensación sobre la tierra de los rayos del sol, reunidos, trabajados por las criaturas que están bajo la tierra. Si hacéis tal honor al oro, al dinero, olvidando la luz, ¿qué ocurre? Olvidáis al padre, olvidáis la causa de todo... Olvidáis por decido así, la dueña de la casa y os fijáis en la criada o la sirvienta, que depende de la dueña de la casa. Entonces, evidentemente, cuando ésta se da cuenta, os cierra la puerta, diciendo: «Es a mí a quien debíais mostrar respeto, a mí a quien debíais dar vuestro amor. ... Pero os habéis olvidado de mí y vais a abrazar a la criada, a la cocinera, allá abajo... Muy bien, ¡ todas las puertas se os cerrarán! » Tenemos dinero y con este dinero abrimos las puertas físicas; pero las otras puertas, las puertas de la paz, de la felicidad, de la alegría, de la inspiración, de todas las cualidades y virtudes permanecen cerradas: ¿De qué puede serviros el tener todas las puertas abiertas si las puertas del santuario están cerradas? Coméis, os paseáis, trabajáis sin ánimo, no sentís ninguna alegría: las puertas espirituales están cerradas. He aquí lo que es comprender la vida y los valores de la vida de forma errónea. Hay que rendir homenaje y amor a la dueña de la casa, a la princesa, y todos los demás estarán a vuestro servicio. La princesa dice a sus sirvientes: «Id, traedle comida y bebida, dadle vestidos, una habitación... » y todos responden: «Sí, Majestad ... sí, Princesa» El oro es la sirvienta a la que se quiere tanto sin pensar de quién depende. El oro depende de la luz del sol, es él quien lo ha formado. Hay que amar por lo tanto en primer lugar a la luz y el oro acudirá enseguida, os seguirá. Cuando salgáis con la princesa, todos los demás estarán detrás para serviros. Mientras que si ponéis el oro en vuestra cabeza, os obnubila y ya no veis nada. Si la idea del dinero entra en vuestra cabeza, se ha terminado, no veis nada más: ni la belleza, ni el esplendor, ni la inteligencia de la creación. Diréis: «Pero ¿qué nos está contando? Se necesita dinero.» A quién lo decís, sé muy bien que el dinero es necesario: pero no hay que metérselo en la cabeza, no hay que tenerlo como guía, como ideal, y basar en él el sentido de la vida. Como medio, como instrumento, como posibilidad, sí, pero el ideal debe ser otra cosa; el ideal debe ser la luz, el fin debe ser la luz. No dejéis nunca que el dinero se convierta en vuestro guía, es un servidor magnífico, pero un mal guía, y os dará consejos terribles que os apartarán del Reino de Dios. Pensad pues en la luz, porque si tenéis la luz llegaréis a curaros, llegaréis a dominaros, a comprenderlo todo en la vida, e incluso el oro irá hacia vosotros. Pero si no tenéis luz, habrá siempre otras personas más inteligentes que tomarán lo que tenéis. ¡Cuando se hacen tonterías, ya se sabe...! Pero el mundo entero se instruye en sitios tan vulgares, que se oye siempre repetir: «Pasta, pasta, ¡dadme pasta y lo tendré todo!» Ah, esta lección todo el mundo la conoce, pero la que yo conozco, muy pocos la saben, y por lo tanto tenéis interés en venir a mi tienda. Pues sí, porque yo también tengo una tienda. ¿Y qué se vende en ella? Lo vais a ver. Había una vez un rey que paseaba por el mercado ... Ahora los pobres reyes están limitados, y ya no pueden pasearse por los mercados, pero en el pasado era posible, el rey podía pasear por el poblado y sus vasallos iban a presentarle sus reclamaciones, sus dificultades ... Así pues, este rey se paseaba por el mercado; estaba mirando las vitrinas de los comerciantes cuando oyó gritar: «Vendo sabiduría, vendo sabiduría ... » El rey se aproximó: «Entonces, ¿ tú vendes sabiduría? pero ¿ por cuánto la vendes? - La hay por cien escudos, por mil escudos y por diez mil escudos. - Pues bien, dámela por diez mil escudos. - Por diez mil escudos he aquí lo que hay: Hagas lo que hagas, piensa en las consecuencias. - ¡Oh! ¿Solamente eso? ¡Sí, solamente eso! » El rey rió, pagó por esta sabiduría y partió repitiendo para divertirse: «Hagas lo que hagas, piensa en las consecuencias»... Cuando llegó a palacio ya no pensó más en ello. Después, de golpe, recordó la frase: Hagas lo que hagas, piensa en las consecuencias... «Ah, dijo, qué raro es ese filósofo»; pero, he aquí que al día siguiente, el rey tenía una importante reunión de ministros. Antes de la reunión, su barbero llegó para afeitarle. El rey ya tenía el mentón enjabonado y el barbero se aproximaba con la cuchilla, cuando, de pronto, el rey se acordó de la sabiduría que había comprado la víspera. Mira al barbero y para divertirse le dice: «Hagas lo que hagas, piensa en las consecuencias... » ¿ Y qué vio? El barbero palideció y cayó a sus pies diciendo: «Oh, piedad señor, yo no soy el culpable, sino los ministros que me han forzado.» El rey, estupefacto, comprendió que debía haber algo turbio y aparentó estar al corriente de todo: «Lo sé todo, pero cuéntamelo exactamente. Pues bien, he aquí que al afeitaros, os tenía que cortar el cuello con la navaja. Tengo familia e hijos y me he visto obligado a aceptar porque me han amenazado. - Bueno, dime quién. - Majestad, os lo diré, pero prometerme que no me vais a matar.» Os podéis imaginar el final de la historia... Pero ved cómo gracias a la sabiduría que había comprado, el rey salvó su vida. También yo tengo una tienda. Sólo que mi sabiduría es gratuita. Y ved lo que os digo hoy: situad la luz por encima de todo, acercaos a ella y seréis salvos. Ahora, oíd aún dos palabras respecto a la sirvienta, puesto que la hemos mencionado hace poco. ¿Qué hace la sirvienta o incluso la dueña de la casa cuando no tiene sirvientes? Cada día se ve obligada a lavar, a limpiar, a sacar el polvo, a ordenar y a arreglar la casa, colocando algunas flores para hacerla más agradable. Pero los humanos no han comprendido el sentido de lo que hacen cada día. Para mí, es un lenguaje, es el libro de la naturaleza que me gusta mucho leer y que interpreto. Dado que cada cual debe ocuparse de limpiar, ordenar y armonizar su propia casa, ¿por qué no limpiar y poner en orden la propia vida interior cada día con la misma paciencia, la misma regularidad, la misma tenacidad? He ahí, mis queridos hermanos y hermanas, la comprensión que normalmente falta en los humanos: se concentran solamente en el lado físico, sin ver que la limpieza, el orden, deben existir también en la vida mental, que es ahí donde hay que acostumbrarse a poner orden y armonía cada día, infatigablemente, entrar un poco en sí mismo y decir: «Veamos, ¿qué es lo que no funciona?» Y todo lo que está desplazado, fuera de sitio, volverlo a su lugar, no dejar que las cosas nos arrastren, que el polvo se acumule, pues entonces llega un día en que ya es demasiado tarde para remediarlo. Cada día, varias veces al día, hay que intentar restablecer el orden, la paz y la armonía en sí mismo. Los que no lo hacen, nunca dominarán la situación. Cuando una tempestad, un bombardeo o un terremoto causan destrucciones, enseguida se reparan los destrozos producidos. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo cada día, interiormente? Interiormente, hay siempre un poco de tempestad, un poco de lluvia, algunos bombardeos o agujeros por donde los ratones pueden entrar. Hay pues que recomenzar siempre por tapar, limpiar, arreglar echar un vistazo dentro de sí y decirse: «Ah, hoy mis pensamientos, mis sentimientos, no marchan bien, tengo que hacer algo... Pero no hacemos nada... N o hacemos nada porque no estamos instruidos en estas verdades de la Ciencia iniciática, o incluso si se está instruido, nos burlamos de estas instrucciones. Y sin embargo, son prácticas que dan posibilidades de gobernar a todas las células, porque hemos comprendido, porque hemos sido conscientes, porque nos mantuvimos fieles, un día todo se arregla, todo marcha conforme a nuestra voluntad. Pues sí, durante los bombardeos, se ha visto como los soldados, los bomberos, salían para apagar el fuego, reparar los puentes, etc.... Esto se hace, es normal, esto ocurre así. Pero en el plano interior no se sabe qué hacer. Ahora veis por qué tres veces, cuatro veces, cinco veces, diez veces al día, intentamos concentramos para remediarlo todo. Si hay una voz dentro que grita demasiado fuerte, hay que decirle: « ¡Cállate, vete a sentarte y escucha!» Hacedlo hasta que lo logréis y cuando al fin lo hayáis conseguido, os sentiréis orgullosos. Pero si lo dejáis todo, esperando que las cosas se arreglen solas, la tranquilidad puede ser que llegue dentro de algunos años o quizás que no llegue nunca. Entonces, ya veis qué conclusión tan interesante se puede sacar de esta metáfora de la dueña de la casa y de la sirvienta.
Bonfín, 18 de Julio de 1978.
«Los pobres no saben utilizar la pobreza como el mejor medio de evolucionar, se rebelan. ¿Por qué? Porque quieren tener el dinero de los ricos. Aparentemente están escandalizados por la riqueza, pero en el fondo la desean con todas sus fuerzas. Y si los ricos comprendieran mejor la situación, lo repartirían todo entre los pobres y los pobres rechazarían estas riquezas diciendo: « ¡No, no queremos nada, estamos tan bien así!» Si tuvieran realmente la luz, los ricos querrían despojarse y los pobres no querrían tener nada más que lo que tienen. Así pues ahora, para estar salvos, los ricos deben encontrar a los pobres y decides: « ¡Os lo suplicamos, tomad!» Y los pobres responder: « ¡Ah, no, de ninguna manera!» Diréis que todo está al revés. Pues sí, es así como vamos a enderezado todo.»
Los ricos que ofrecen sus riquezas a los pobres, y los pobres que se niegan a aceptadas. Todo el mundo lo encontrará ridículo. Entonces, ¿por qué lo he dicho? Seguramente para divertirme y para divertir a los demás... Pero si tenéis paciencia vais a oír una explicación muy interesante.
Los ricos y los pobres ¿acaso han aprendido a qué se debe su estado?
¿Por  qué  unos  son  ricos  y  los  otros  son  pobres?  Si  preguntáis  a  un sacerdote, os responderá que es la voluntad de Dios. ¿Y por qué razón los ricos merecen tener riquezas y los otros están privados de todo? Esto no está claro porque se ha rechazado la reencarnación que da explicaciones para cada estado, cada situación: los que son ricos ahora han trabajado de una forma u otra en las encarnaciones anteriores para tener estas riquezas. Está dicho en la Ciencia iniciática que todo lo que pidáis, lo obtendréis algún día. Tanto si es bueno como si es malo, lo obtendréis. El Señor da a todos los que piden, y si después se rompen la crisma, El no es responsable. Si pedís fardos y os sentís enseguida aplastados bajo su peso, no es culpa del Señor. Es terrible el no conocer las consecuencias remotas de lo que pedís. Si supierais por adelantado cómo pueden desarrollarse las cosas y que una vez realizados vuestros deseos vais a estar enfermos o a sentiros desdichados, no pediríais que estos deseos fuesen satisfechos. Por ello, en la Ciencia iniciática, el discípulo comienza por aprender que existen cosas que hay que pedir, y otras que no hay que pedir.
Pero que los ricos hayan llegado a ser ricos porque han desarrollado ciertas cualidades, y que han trabajado para obtener estas riquezas, esto es seguro. Porque la leyes verdadera. Diréis: «Sí, pero se han servido del engaño, de la violencia, de la falta de honestidad, de las mentiras.» Es posible, pero incluso sirviéndose de estos medios, estaba escrito que obtendrían la riqueza, porque lo han hecho todo para obtenerla. Evidentemente, lo que no se ha dicho, es si conservarán mucho tiempo estas riquezas, ni si estarán satisfechos, en la paz y la alegría. Pero tendrán lo que han pedido. Han triunfado, pero lo que desconocen precisamente, son las consecuencias. Naturalmente, todos los ricos han llegado a serio por engaño y por falta de honestidad; algunos han llegado a serlo por su trabajo esforzado, o por herencia, o por suerte, gracias a un descubrimiento... No podemos detenemos en cada caso particular.
El  problema  judío  es  el  mismo.  La  mayor parte  de  los  asuntos importantes están en sus manos. ¿Quién les ha llevado hasta ahí? Los cristianos. En su ignorancia y su odio, los cristianos han perseguido a los judíos, y todas estas persecuciones les han empujado a desarrollar cualidades excepcionales para poder desenvolverse en medio de las peores condiciones. Naturalmente, una práctica como la circuncisión (que está basada en una ciencia milenaria), por las modificaciones que produce en el funcionamiento de las glándulas endocrinas, ha contribuido a hacer evolucionar a los judíos en una cierta dirección. Pero han sido los cristianos los  que,  sin darse cuenta, han empujado a  los  judíos a  convertirse en habilísimos hombres de  finanzas,  y ahora  ellos  son quienes dirigen el mundo. Naturalmente hay cristianos, y también musulmanes, gracias al petróleo, que se han convertido en inmensamente ricos, pero ninguno tiene las capacidades y esta inteligencia especial de los judíos. Así pues, lo que poseen, de alguna u otra forma merece poseerlo.
Ahora  hablemos de  los  Iniciados... Los Iniciados no  quieren ser ricos, porque su fin no consiste en asentarse en la tierra, ni dominarla. Un Iniciado quiere ante todo convertirse en luz, en esplendor, por ello no quiere cargas que le impedirían consagrarse al trabajo divino. Un Iniciado quiere ser libre, desprendido, para poder trabajar sobre sí mismo, sobre los demás, por eso avanzan, se refuerzan, llegan a ser unos tipos formidables, porque precisamente no tienen ninguna carga. No tiene que guardar su dinero de los ladrones, ni inquietarse por la baja de las acciones en la bolsa, por la caída del franco o del dólar. He ahí por qué todos los que corren locamente tras las riquezas son los necios que no han comprendido que su alma terminará en el vacío. ¿De qué sirve querer tragarse el mundo entero?
¡Si aún se sirvieran de sus riquezas para ayudar a los jóvenes más dotados que podrían convertirse en artistas o en sabios extraordinarios!... Pero no, lo guardan todo para sí, no ayudan a nadie, sólo piensan en abrir sucursales por todas partes, en arruinar a sus competidores... Y como no conocen las leyes,  no  saben que  cuando  vuelvan de  nuevo  a  la  tierra,  serán  unos vagabundos.
Sí, porque todos esos vagabundos que nos encontramos, con frecuencia son reencarnaciones de hombres muy ricos que, en una encarnación anterior se mostraron egoístas, duros, avaros. Hay que ser rico, sí, pero para ser útil, no para arruinar a los demás y destruirse a sí mismo.
¡Cuánta gente hay así, que gracias a su dinero, tiran demasiado de la cuerda y hacen cosas innobles! ¡Si supieran el porvenir que se están preparando! Pero este tipo de personas se burlan de todo esto, tienen otras preocupaciones. Por eso el mundo invisible decidirá retirar el tablón sobre el que están colocados y les dejará hundirse. Y todos se hundirán, el tiempo se   acerca...  El  mundo  invisible  da  a   cada  uno   la   posibilidad  de manifestarse, y todo se va anotando hasta el día en que, habiendo dado suficiente rienda suelta a sus tendencias más inferiores, se le juzga. ¡Y las leyes son terribles! Esto es lo que no saben los humanos. Viven en las tinieblas e inc1usocuando vienen los Grandes Maestros a instruirles, no les creen, les rechazan.
Todos  estos  Grandes Maestros, estos  Grandes  Iniciados  que  han consagrado su existencia a encontrar la verdad, que se han sacrificado, que han  dado  pruebas  de  su  desinterés,  de  su  grandeza,  de  su  bondad, ¡evidentemente la gente piensa que se equivocan! Mientras que los idiotas, los necios, los criminales ¡se creen en posesión de la verdad...! No, mis queridos hermanos y hermanas, de ninguna manera, y os mostraré que no sabemos leer en el libro de la naturaleza viva, que no hemos aprendido a leer de la vegetación, de las montañas, de los lagos, de los animales, de los hombres. He ahí un ejemplo entre millares de otros: a la salida del sol, ¿cuáles son los lugares que reciben primero sus rayos: los abismos o las cimas de las montañas? ... Pues sí, las cimas de las montañas.
Así pues, los seres más puros, los más nobles y elevados son los primeros que ven, que cantan las verdades; y no se sabe cuántos siglos después  los  necios  aprenderán alguna cosa.  Esta imagen de  las  cimas iluminadas por los primeros rayos de sol es una enseñanza. La naturaleza está  ahí,  ante  nosotros,  hay  que  saberla  descifrar,  interpretar,  y  si  lo hacemos no nos equivocaremos nunca. La mayoría de humanos desprecian este libro, y por eso están sumidos en errores y aberraciones.
A todos los que quieren comerse el mundo, id a verles algún tiempo después, ¡en qué estado han quedado! Se preparan para terminar en las clínicas y los asilos, porque su sistema nervioso no puede soportar estas tensiones. Se imaginaban que la riqueza les daría la seguridad, el placer, el poder, y es verdad que los da. Pero desgraciadamente también da otra cosa. Están constantemente atormentados e interiormente no tienen dónde acogerse. Mientras que los Iniciados, que sólo desean la luz, el amor, la pureza, viven en la plenitud. Les basta tener un poco de comida, techo y vestido, y el resto del tiempo no se preocupa de otra cosa que de ayudar a los humanos. No hay seres más felices que ellos. Y en lugar de imitarles, todos aquéllos que son pobres se lamentan y pasan el tiempo envidiando a los  ricos.  No  han comprendido que  la  pobreza  les  da  las  condiciones espirituales idóneas para descubrir otro mundo, para consagrarse a un ideal sublime. Son libres, pero como no saben utilizar su libertad, no son mejores que los ricos, también ellos son dignos de compasión.
Naturalmente, jamás los ricos dirán a los pobres: « ¡Os lo suplico, tomad!» Ni los pobres responderán: « ¡Ah, no, de ninguna manera!» ¡Esto resulta cómico! Pero nos muestra que el rico está tan aplastado bajo el peso de sus riquezas, que tiene necesidad de descargarse un poco. Mirad cómo camina, tan curvado, con las manos en la espalda; maquinalmente hace cálculos con sus dedos, y como no mira lo que está delante suyo, tropieza y se cae. Y un pobre que sea idealista, camina con la cabeza en las nubes, no ve dónde pone los pies y cae en un precipicio. Así pues, esto no es mejor que lo otro. Hay que ser razonable y saber caminar mirando al mismo tiempo hacia arriba y hacia abajo. Esta forma de andar contiene una formidable filosofía.
En realidad, si los ricos tuviesen el deseo de llevar una vida más sensata, más equilibrada, decidirían desprenderse un poco de sus cargas. Pues sí, y los pobres, encontrándose muy bien como están, no deberían sentir el deseo de sobrecargar con ellas. Y yo, me encuentro en el mismo caso. Incluso si un multimillonario viene a decirme: «Ten unos cuantos millones», le responderé: «No, no tengo necesidad de ellos. Dadlos a la Fraternidad si queréis, pero personalmente quiero ser libre y continuar mi trabajo.» Me siento el hombre más rico ¿por qué debería empobrecerme? Pero la gente no comprende nada: la verdadera riqueza ¡consiste en ver claro y estar en paz! Porque ¿qué es esta riqueza que se obtiene en detrimento de todo lo que tenemos de más valioso? La verdadera riqueza, proviene de  los  pensamientos y sentimientos, porque se  puede repartir también a los demás sin empobrecerse nunca a sí mismo.
Está bien el tener riquezas materiales, pero con la condición de que no os roben vuestra libertad. Ya he explicado esta cuestión en otra conferencia. Los fariseos y los saduceos que querían encontrar un pretexto para que Jesús fuese condenado, le presentaron este dilema: « ¿Hay que pagar el impuesto al César?» Jesús, tomando una moneda en sus manos, preguntó: « ¿De quién es esta imagen? - Del César. - Dad pues al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.»

Desde hace dos mil años, los cristianos citan esta frase, pero no han sabido jamás cuánto debían dar al César y cuánto al Señor; y entonces llego yo, el loco, enciendo unas ramas que se queman, y digo: «Mirad: primeramente  hay  llamas...  después  gases,  aunque  menos...  después vapores, todavía menos. Pero todo eso se va y sólo queda un puñado de cenizas. Pues bien, es esta ceniza la que vuelve al César, porque vuelve a caer en la tierra.» César es esto: la tierra; César está aquí... Y las llamas, los gases, los vapores que ascienden hasta el cielo, pertenecen al Cielo. Entonces, ved: hay que consagrar las tres cuartas partes de nuestras posesiones, de nuestras actividades, de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos al Señor, y una cuarta parte al César. Está claro. Mientras que en lugar de eso, guardamos todo para el César y nada para el Señor. Es por eso por lo que los ricos serán castigados, y si no es en esta encarnación, será en la próxima. Diréis: «Pero no me importa si me castigan en la próxima encarnación, prefiero tenerlo todo en ésta.» Pues bien, sois estúpidos al razonar así.
Personalmente, siempre he dicho: si me vienen a ofrecer toda la tierra pidiéndome que renuncie a mi trabajo, no lo aceptaré. Porque sin estas actividades espirituales, estaría muerto, la vida no me apetecería ya. Así pues diré: «Guardaros este dinero y dejadme donde estoy.» Sí, esto lo digo ante el Cielo y me escucha. Pero ¡cuántas personas se han dejado comprar enseguida! He ahí por qué los ricos sólo creen una cosa: que lo pueden comprar todo. Por otra parte es verdad: compran las convicciones, los sentimientos, las conciencias... Si pudieseis saber lo que ocurre por todas partes, veríais el poder del dinero. El oro es todopoderoso en la tierra. Sí, pero no tiene ningún valor en lo alto. Hay otras cosas todopoderosas en lo alto, pero no el dinero. Y he ahí por qué, mis queridos hermanos y hermanas, si tenéis por ideal el convertiros en criaturas extraordinarias, tenéis que  rechazar cada  vez  más  ciertos  compromisos, ciertas cargas, sabiendo que si no las rechazáis, perderéis de vista vuestra libertad.
Hay que saber renunciar, toda la sabiduría está aquí. Pero en todos los terrenos se diría que la gente no tiene otro deseo que convertirse en esclavo. Hace algún tiempo una mujer vino a pedirme si le aconsejaría volverse a casar. ¡Se había divorciado ya seis veces, y me pedía si debía casarse por séptima vez! Yo estaba estupefacto y le dije: «Pero, querida señora, ¿qué hacéis con vuestra libertad?» He aquí que la libertad la molestaba, necesitaba casarse, sentirse desgraciada, divorciarse continuamente... ¿Por qué no apreciar la libertad para emprender nuevas actividades más espirituales? Pues no, se tiene siempre la necesidad de estar atado y las nueve décimas partes de vosotros estáis en este caso: la misma mentalidad que los ricos. En lugar de liberarse para consagrarse a fantásticos   descubrimientos,   irán   a   la   búsqueda   de   situaciones   u ocupaciones que van a enterrarles y no descubrirán nada sobre la verdadera riqueza.
Personalmente, he pasado la mitad de mi vida en la pobreza y las privaciones de todo tipo, y eso me ha permitido el hacer muchas experiencias y ejercicios. Todos piensan que si tuvieran un laboratorio en alguna parte, podrían investigar. No saben que tienen dentro de sí el mayor laboratorio y el mejor equipado: su ser entero, y que pasean este laboratorio por todas partes con ellos. Personalmente, cuando comprendí que tenía este laboratorio, hice millares de experimentos y aún ahora continúo. Mientras que si hubiese sido rico, quizás hubiera llevado una  vida tremenda de placeres y libertinaje. ¿Por qué no? Es a eso a lo que os empuja la riqueza. Por lo menos, si no sois ricos, estáis protegidos. La riqueza es una gran tentación, hay que ser muy fuerte para llevar, en medio de la opulencia, la misma vida espiritual que se seguiría si no se tuviese nada. ¿Por qué creéis que los ermitaños iban a vivir en los desiertos o se pedía a los monjes el voto de pobreza? Se hacía porque la riqueza no es la mejor condición para alcanzar la verdadera vida espiritual, que exige tanto renunciamiento y tantos esfuerzos interiores.
No oculto mi ambición de convertirme en el hombre más rico de la tierra. Quiero ser el más rico... pero espiritualmente. Diréis que es una ambición desmesurada. No, es un derecho que el Señor nos ha dado a todos el llegar a ser riquísimos, inteligentísimos, poderosísimos. Es incluso una orden,  un  mandamiento, porque  Jesús  ha  dicho:  «Sed  perfectos  como vuestro Padre Celestial es perfecto.» El Señor es el más rico, el más sabio, el más hermoso, el más poderoso, el más noble, el más puro, y tenemos el derecho - e incluso el deber - de llegar a ser como El. Entonces yo, quiero llegar a ser perfecto. Tengo este derecho, el Cielo me lo da. Los que se pondrán furiosos son  los  humanos estrechos e  ignorantes. Dirán: ¡Qué orgullo! No, querer llegar a ser perfecto no es orgullo, es otra cosa...
¡Ved qué cambios se producen cada día en vuestra forma de pensar!